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Los restaurantes olvidados de Nueva York, inmortalizados por Riley Arthur

Los restaurantes en Nueva York no son solo aquellos inmortalizados por los blogueros gastronómicos e instagramers de turno. También son los pequeños «diners», una muestra representativa de la tradición y cultura estadounidense más auténtica que corre el riesgo de desaparecer.

Los restaurantes en Nueva York, a ojos de aquellos que nunca han tenido la oportunidad de visitar la Gran Manzana, son los que aparecen en los despampanantes reportajes fotográficos, en revistas y sitios web de cocina o como sets de rodaje de películas y series de televisión.

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Lo que resulta, a través de los medios, es un universo gastronómico de lo más glamuroso, que está de moda y que a menudo tiene como objetivo principal sorprender a los clientes, cueste lo que cueste. No tienes más que pensar en la comida de colores, en las arriesgadas y a veces extrañas combinaciones, en los locales que nacen para realzar tan solo un único ingrediente o un único estilo culinario y en los impresionantes y desbordantes formatos familiares.

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Parece que lo que las personas buscamos, principalmente en la metrópoli estadounidense, son los platos refinados, los nuevos restaurantes de moda para poder decir que hemos estado, y cuyos alimentos sirven para sacarles fotos y compartidos en las redes sociales. Pero en esta carrera por la visibilidad y la vida social, a golpe de comentarios y me gusta, ¿dónde queda el valor de una experiencia más humana y auténtica? Esta es probablemente la pregunta que se debe haber hecho la fotógrafa neoyorkina Riley Arthur.

Riley Arthur Nueva York

La otra cara de la restauración en Nueva York, los «diners»

Hace dos años, la fotógrafa Riley Arthur decidió iniciar un proyecto que relatara la realidad menos conocida, y con frecuencia olvidada, de los pequeños restaurantes. Los locales inmortalizados por el son esos sitios retro y aparentemente sencillos, pero con un ambiente acogedor y familiar, con baldosas de cuadros, cintas giratorias que te muestran los platos y el menú del día anunciado con un imán sobre un tablero.

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En estos dos años, ha fotografiado tanto a clientes como ambientes de más de 200 pequeños restaurantes (llamados «diners») en cinco distritos de Nueva York, algunos antiguos y renovados, otros decididamente menos modernos. Por desgracia, desde entonces al menos una docena de ellos han cesado su actividad, víctimas de la subida astronómica del mercado inmobiliario, de la competencia o del «deseo errático de los paladares de los neoyorquinos». Por tanto, se trata de un reportaje fotográfico, también para apoyar estas realidades que representan una parte de la cultura y la historia de la ciudad, pero que corren el riesgo de desaparecer.

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El redescubrimiento de la tradición y la simplicidad

Tal y como cuenta la propia fotógrafa, en estos lugares siempre sabes lo que te vas a encontrar. Tal vez no sean la mejores y más codiciada comida del mundo, pero son platos preparados con amor, como los de mamá. Lo que realmente importa es la experiencia, esos desayunos que se sirven durante todo el día, la sonrisa de los que atienden las mesas y te recargan el café y los clientes que se sienten como en casa y leyendo el periódico

Riley Arthur Nueva York tradición

Recientemente, Riley Arthur se ha mudado a Florida y ha reducido un poco su volumen de trabajo. Ha decidido inmortalizar aproximadamente los 70 diners que le quedaban, repartidos en visitas breves, unos 10 o 12 restaurantes al día. Sin embargo, se trata de una maratón de comida y fotografías que vale la pena llevar a cabo, para proteger ese tipo de restaurantes y completar así su proyecto. Y luego, como ella misma dice, «es un trabajo exigente, pero el café a menudo corre por cuenta de la casa».

Ivana De Innocentis
Nomade digitale, docente di social media marketing e scrittrice, appassionata di viaggi, arte, tecnologia e alimentazione vegetariana e vegana. In cucina ama prendere spunto dalle sue passioni, aggiungendo ingredienti naturali e un pizzico di creatività.