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Dormir riesgo engordar
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¿Dormir poco engorda?

Dormir poco contribuiría a engordar, según una nueva investigación de la Pennsylvania State University que se ha publicado en el Journal of Lipid Research. Según los investigadores estadounidenses, incluso unos pocos días con unas pocas horas de sueño pueden afectar a nuestro metabolismo contribuyendo al aumento de peso.

Dormir poco y el riesgo de engordar

Una semana de trabajo intenso con pocas horas de sueño puede dejar huella. En concreto, dormir poco por la noche hace que nos sintamos menos saciados, lo que nos llevaría a aumentar de peso al tener que comer más alimentos para alcanzar el mismo nivel de saciedad. La percepción distorsionada del nivel de saciedad deriva del hecho de que la falta de sueño cambiaría la forma en que nuestro cuerpo metaboliza los alimentos.

Es de sobra conocido que dormir poco afecta al metabolismo, pero las investigaciones realizadas hasta la fecha se habían centrado principalmente en la absorción de azúcares y los riesgos asociados a la diabetes. Según Orfeu Buxton, que ha dirigido la investigación en Penn State, este es uno de los pocos estudios dedicados a investigar los efectos de la falta de sueño en la absorción de grasas.

La falta de sueño cambia el metabolismo

A los sujetos objeto de estudio se les impuso un régimen de sueño similar al de una semana tradicional de trabajo americano con no más de 5 horas de sueño por noche de domingo a jueves. Para las noches de los sábados y domingos, en cambio, se les permitía dormir hasta 10 horas para compensar las horas de sueño «perdidas» durante la semana. Antes del experimento y después de cuatro noches con pocas horas de sueño, a los participantes se les ofreció la misma cena rica en grasas. La mayoría de los participantes dijeron que se sentían menos saciados con la misma cena después de un corto período de sueño.

Los análisis de sangre de los voluntarios también mostraron que la falta de sueño había llevado a una eliminación más rápida de los lípidos de la sangre después de la comida. Según los investigadores, esto demostraría cómo dormir poco puede llevar a engordar, ya que nos empujaría a comer más para sentirnos llenos. «Las grasas no se evaporaron en el aire,» explica Orfeu Buxton. «Estaban siendo almacenadas.» El descanso del fin de semana habría ayudado al metabolismo a volver a sus valores originales antes del experimento, pero no a los mismos niveles. Esto indicaría que después de una semana intensa con pocas horas de sueño, un fin de semana de descanso no sería suficiente para que el cuerpo recuperase sus valores correctos.

Cómo funciona reset metabólico
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Reset metabólico: qué es la dieta reset

La dieta del reset metabólico es una de las últimas novedades en el campo de la nutrición y llega directamente de los Estados Unidos, donde se la conoce como reset diet. Como muchas otras dietas, está basada en la reducción de las calorías que asumimos diariamente, pero no hace de ello su objetivo principal. El objetivo de esta peculiar dieta es inducir al organismo a una especie de reset metabólico, acelerándolo y haciéndolo más eficiente en el consumo de calorías.

Cómo funciona el reset metabólico

La idea que hay detrás del reset metabólico es bastante sencilla: inducir a nuestro cuerpo a consumir, incluso en reposo, una mayor cantidad de calorías. Además, el cuerpo humano se dedica siempre a producir energía, y lo hace a partir de los alimentos que introducimos en nuestra alimentación. Los tejidos magros o libres de grasa, como los músculos, se dedican especialmente a esta actividad, influyendo en la velocidad y eficacia con el que nuestro metabolismo actúa durante el día.

Nuestra constitución física tiene un impacto significativo en el consumo diario de calorías, pero la dieta que seguimos también puede jugar un papel fundamental. Existen muchas versiones diferentes del reset metabólico, pero el principio básico es excluir ciertos alimentos en ciertos días y, en general, disminuir las calorías consumidas. Los tres nutrientes en los que se centra esta dieta son los hidratos de carbono, las proteínas y las fibras, que se deberían consumir en un momento y de un modo concreto para modificar nuestro metabolismo.

Sin embargo, los expertos son bastante escépticos al respecto: la crítica más común a esta dieta es que suele durar sólo un par de meses. El peligro de estas dietas es que inducen una pérdida de peso muy rápida, de hasta 10 kilos en 60 días, pero no educan a un estilo de alimentación a largo plazo. De esta manera, la gente tiende a recuperar los kilos que ha perdido con la misma rapidez.