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Qué le pasó a Ronald Mcdonald

Ronald McDonald, el payaso de la multinacional McDonald’s, ha desaparecido prácticamente de la escena a pesar de haber sido la mascota oficial de la marca durante muchos años. El nacimiento de este sonriente y colorido personaje se remonta a 1963, y con más de medio siglo de historia detrás nadie sabe exactamente por qué ha desaparecido. Las leyendas se han multiplicado con el tiempo.

La alocada historia de Ronald McDonald

La mascota Ronald McDonald nació en 1963 tras el éxito de Bozo the Clown, un payaso que se convirtió en un icono por aquel entonces en Estados Unidos. Apenas habían transcurrido 8 años desde que el primer McDonald’s viera la luz gracias al trabajo de Ray Kroc y en ese momento, la figura del payaso seguía teniendo mucho éxito entre los niños, convirtiéndose en un objetivo al que la cadena de comida rápida quería aspirar. La primera interpretación de este personaje fue encargada a Willard Scott y posteriormente se asignó a otros personajes del mundo del espectáculo.

Es a partir del trabajo de Michael Polakovs, un payaso profesional, que Ronald McDonald adquiere la apariencia que, al menos hasta hace unos años, estábamos acostumbrados. Fue en esos años cuando la figura del payaso de McDonald’s comenzó a estar rodeada de misterio: desde los años 60 hasta la actualidad sólo 9 personas han sido reconocidas oficialmente como actores del personaje de Ronald McDonald, un hecho que parecía demasiado modesto en comparación con las innumerables apariciones que se le exigían al payaso.

Lo más curioso del personaje Ronald McDonald es que la multinacional de comida rápida afirmaba que era un personaje real dotado con poderes mágicos. Para no estropearlo, los actores que interpretaban al personaje fueron entrenados con el máximo esmero y estaban obligados a no desvelar ningún secreto, estando sujetos a contratos extremadamente puntillosos.

Se rumorea que en un momento dado Aye Jaye, un conocido mago y artista, fue contratado como Ronald McDonald y luego como “jefe payaso” para encargarse de instruir a todos los futuros payasos de la compañía. Uno de ellos incluso se metió en problemas con la policía: se vio envuelto en un pequeño accidente mientras aún llevaba la ropa de la mascota y se negó categóricamente a revelar su verdadera identidad. En ese momento era Ronald McDonald y no podía haberse salido del personaje de ninguna manera.

El fin para Ronald McDonald

El comienzo del fin de Ronald McDonald comenzó en 2002, cuando aumentaron las acusaciones de publicidad demasiado agresiva hacia los niños, junto con la creciente preocupación por el impacto de la comida rápida en la salud de la gente. En 2003, la compañía inició una nueva estrategia para alejar al payaso de su puesto de mascota, declarándolo embajador de la felicidad y la diversión con el cargo oficial, dentro de la compañía, de “Chief Happiness Officer”.

Este cambio se hizo aún más evidente en 2005, cuando se lanzaron nuevos anuncios en los que el payaso hacía deporte, o disfrutaba con frutas, consideradas como un alimento saludable. Los actores que interpretaron a Ronald McDonald fueron elegidos cada vez más por su apariencia física: tenían que transmitir la idea de ser verdaderos atletas.

A pesar de estos esfuerzos, la atención del público siguió disminuyendo drásticamente aunque McDonald’s intentara que su mascota pareciese cada vez más interesada en la salud de los niños, aconsejándoles una dieta saludable y juegos que se convertían en ejercicios. Cuanto más pasaban los años, más se convertía en un costoso lastre para la compañía sin poder aportar beneficios.

El último movimiento de la compañía fue el de lanzar a Ronald McDonald, después de un nuevo rejuvenecimiento asignado a un diseñador muy habilidoso, en las redes sociales. Aunque McDonald’s afirmó que fue un éxito, el nuevo aspecto del payaso hizo que el hashtag “NotLovinIt” volara entre los primeros puestos de los trending topic de Twitter, lo que significó el ultimo golpe para el personaje.

Otro problema fue la aparición de aterradores payasos en Estados Unidos, que arruinaron aún más esta figura que entretenía a los niños. La insistencia con la que la empresa subrayó que Ronald McDonald era un personaje absolutamente real y mágico no ayudó, teniendo en cuenta el gran parecido con el de la trama de IT.

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Brocheta de pollo yakitori, el plato de la tradición japonesa

Las brochetas de pollo Yakitori, un plato tradicional japonés, no son una receta tan antigua como mucha gente se piensa. En la actualidad se ha convertido en una de las preparaciones favoritas de comida callejera local. Lo que pocos saben es que, a pesar de su sencillez tiene múltiples variedades, hasta el punto de que incluso los grandes chefs se han interesado por ella.

Cómo hacer brochetas de pollo Yakitori

Las brochetas de pollo Yakitori se cocinan en todos los rincones de Japón, aunque la receta es bastante reciente y que se volvió mainstream en 1950: antes, y hablamos de un período que va desde el siglo XVII hasta el XIX, el simple olor de la carne a la parrilla se consideraba de mal gusto.

Uno de los aspectos que diferencian a los pinchos de pollo Yakitori de las versiones que encontramos en el supermercado son las partes que se utilizan: en Occidente se tiende a utilizar la pechuga y los muslos, cortados para que se coman en pequeños bocados, mientras que en Oriente es habitual ver el uso de los menudillos para las brochetas de pollo más baratas.

En Japón, este plato se prepara en los Yakitori-yas, establecimientos especializados, utilizando diferentes variedades del ave, como el jidori, considerado una versión gourmet del pollo normal. También se puede utilizar la carne del shamo, un gallo particularmente musculoso utilizado para pelear. Por último, pero no menos importante, para los pinchos de pollo Yakitori tambien se utilizan variedades de carne oscura, muy valorada incluso por los mejores chefs.

Hay dos características que hacen que esta especialidad sea única: la primera es el carbón utilizado en la cocina, conocido como binchotan o carbón blanco, hecho de roble y considerado de altísima calidad. La segunda es la salsa llamada tara, utilizada para glasear los pinchos de pollo Yakitori durante la cocción, que también se usa como acompañamiento.

Este plato tradicional japonés se está extendiendo cada vez más fuera de las fronteras del país del Sol Naciente, contaminando otras culturas gastronómicas con su simplicidad y su sabor único.

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¿Los mejores food show están en TikTok?

El mundo de los food show en TikTok está conquistando a cada vez más jóvenes, que tienen un enfoque diferente de la alimentación y la nutrición. La red social china cuenta actualmente con la impresionante cifra de 1.500 millones de usuarios, la mayoría de los cuales pertenecen a las jóvenes y muy jóvenes generaciones nacidas bajo los smartphones. Y si al principio sólo había lip sync y karaoke, hoy en día en TikTok se pueden encontrar recetas y food shows reales.

Meme, food show, cooking show y TikTok

Pongamos por ejemplo a la que hoy en todo el mundo se conoce como kombucha girl, una chica que gracias a una simple reacción a la kombucha (primero de disgusto y luego de aprecio) se ha convertido en un meme con más de 24 mil millones de resultados en Google. En su canal se pueden encontrar muchos videos de ella probando diferentes alimentos o cocinando recetas improbables para sus fans, convirtiéndola en un extraño fenómeno mediático de los food show en TikTok.

Otro tipo de video que se ha vuelto extremadamente viral está relacionado con una nueva forma de comer piña. Los videos de la llamada pineapple pulling han girado por muchas redes sociales diferentes, incluyendo Facebook y Twitter. Parece ser que fueron creados en TikTok y que se hicieron virales después de ser reunidos. Pero también hay quienes se toman muy en serio el formato de la red social china y utilizan las video píldoras para mostrar la cocina de las regiones más rurales de China. La contraparte estadounidense está compuesta por madres jóvenes que disfrutan mostrando cómo preparan las comidas que sus hijos llevarán al colegio.

Los food show en TikTok también tienden a estar relacionados con la música: parece que está naciendo un verdadero tipo de food show en el que los gestos en la cocina se realizan estrictamente al ritmo de la música. Otra forma de utilizar esta red social, siempre en relación con el mundo de la alimentación, ha sido destacada en un artículo del New York Times: los jóvenes empleados de las cadenas de comida rápida destacan en sus canales la realidad detrás del mostrador, con todos los problemas que eso comporta.

Street food una necesidad atemporal y sin límites
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Street food: una necesidad atemporal y sin límites

Perderse por cualquier callejuela atraído por los aromas más dispares, doblar una esquina y que de repente te encuentres frente a un quiosquito, simple y frugal, detrás del cual asoma un individuo que no da abasto tratando de mezclar, escaldar, decorar y rellenar deliciosos manjares. ¿Estamos hablando de la Roma de los primeros emperadores? ¿De alguna callejuela del Palermo de hoy? ¿O quizá de Singapur, crisol de culturas asiáticas? En todo el mundo, desde que existen los primeros asentamientos urbanos, la comida rápida se ha convertido en una necesidad común para todos nosotros, no hay diferencia alguna entre que se consuma en las tabernae de la antigua Pompeya o en uno de los carros que te encuentres en cualquier acera del bullicioso Nueva York.

La cocina de los imperios

No es coincidencia que esta forma de comer sea característica de la «calle» y no se trate simplemente del hecho de comer al aire libre: Es sobre las dicharacheras calles de las ciudades donde la gente coincide, y con ellos las ideas, las palabras y las tradiciones. En las calles se respira la cultura y el olor a pescado frito, si estuvieses en los puertos de la antigua Alejandría, o a menestra y otras delicias culinarias si te encontraras en los callejones de Herculano y Pompeya.
Las primeras formas de Street food han dejado numerosas huellas. En Occidente, y en particular el Imperio Romano se caracterizó por muchos ejemplos de lo que ahora se llama Street food. En Asia, por el contrario, es más difícil conocer sus orígenes. A lo largo de la historia europea, la comida callejera siguió siendo el hilo conductor de las poblaciones urbanas, evolucionando silenciosamente, pasito a pasito, junto con las necesidades de la población.
Un ejemplo de todo esto son los «pâtés» o «pâstés», un montón de ingredientes encerrados en una masita que se vendía en París a jornaleros y mozos, felices de poder disfrutar directamente con las manos de una comida rica sin tener que parar de trabajar. Del mismo modo y casi a la vez, las mesas europeas conocían la pomposidad de los pasteles rellenos con todo tipo de exquisiteces, desde foie gras hasta pichones. Es en esta época cuando nace el nombre de este oficio, el de pastelero, y se sientan las bases para aquellas masitas rellenas de vísceras guisadas, tan típicas en las comidas de los mineros Ingleses de la Revolución Industrial.
Y llegados a este punto comenzamos a vislumbrar una paradoja muy interesante: la comida callejera ha tenido, al menos hasta ahora, una connotación vulgar. Obviamente no era parte de la alimentación de las clases adineradas, ya que carecía de valor. Sin embargo, actualmente es considerada el baluarte de la gastronomía de cada lugar, un producto típico y genuino, todo un símbolo de las recetas tradicionales.

Lazzaroni!

Lo que viene siendo gandules, vagabundos de ciudad, vagos por definición, extremadamente religiosos y una clase social en sí misma que pululaba por el Nápoles del ‘700 y se quedaban grabados en las mentes de los ricos visitantes europeos que recorrían el Viejo Continente. Después de recaudar algunas monedas, estos pobres espíritus, iban a uno de tantos puestos de «vermicelli» y se compraban un plato de estos fideos que dejaban caer directamente en la boca con sus propias manos. ¡Y aquí están! los primeros platos de pasta «street food» sazonados con manteca de cerdo y queso, ya que el tomate aún no había llegado de las Américas. Y así es también como nace el apodo de «mangiamaccheroni», que significa algo así como «zampamacarrones» en italiano, convirtiéndose en los precursores del estereotipo italiano moderno que hoy conocemos.

El lejano Oriente

Uno contra el otro, apelotonados de manera surrealista en estrechos canales, se encuentran los sempan, embarcaciones fluviales tailandesas, llenas de podredumbre de todo tipo. Entre todos estos destacan algunos cascos cargados de productos varios y barriles, de los cuales las mujeres con el típico sombrero de ala ancha sirven a los clientes a orillas de los estrechos riachuelos. En la ciudad-estado de Singapur, la comida callejera se convierte en una oportunidad para comparar diferentes culturas, como de la India, Malasia o China. Sus calles son un enjambre de coloridos trajes étnicos, cortinas de colores brillantes y aromas agridulces, templos budistas y centros comerciales. Sin olvidar el Street food extremo de ciertas regiones de China, donde los turistas poco acostumbrados a la cultura local, se quedan sin aliento cuando ven a los transeúntes locales comiendo brochetas de caballitos de mar todavía vivos y escorpiones fritos.

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Los trucos de los restaurantes de comida rápida para hacerte comer más

Cuando entras a un restaurante de comida rápida, lo notes o no, todos los elementos dentro de la habitación se han diseñado con un único propósito: hacernos consumir más. Es verdad que se puede trasladar de una manera u otra a todas las empresas, desde supermercados hasta tiendas de ropa; pero la cuestión se vuelve particularmente relevante cuando se trata de comida rápida donde consumir más, por lo general significa comer más, con todas sus consecuencias sobre nuestra salud y nuestro cuerpo. Aquí tienes algunos «trucos» que muchas cadenas usan para que nos empapucemos.

Usando los menús

Uno de los «trucos» más simples es precisamente usar los «menús» u organizar la comida en bloques predefinidos. En lugar de simplemente elegir de manera individual entre las opciones disponibles, la estrategia en este caso es ofrecer algo más a un precio generalmente más barato. Puede que te bastara con una simple hamburguesa para saciarte, pero con un pequeño suplemento podrías agregar esto o aquello, o pasar del menú «medio» al menú «large» y es más barato que comprar cada componente por separado. Sería un desperdicio no aprovecharlo, ¿verdad? Atractivas y coloridas fotografías, a menudo sazonadas con animaciones, llamarán tu atención sobre estos menús para que puedas pensar en ellos con detenimiento.

Efecto de anclaje

Fíjate en ellos la próxima vez que pongas un pie en un restaurante de comida rápida: cerca de la entrada verás una cartelera o un póster con una de las últimas novedades, posiblemente una de las que tienen el precio más alto, pero sin precio en la marquesina del mostrador. El «efecto de anclaje» esta bien estudiado y es muy conocido en psicología y se aplica en el marketing y sugiere cómo la primera opción que nuestro cerebro percibe antes de elegir acaba por ser la elegida. A menos que entres a un restaurante de comida rápida con una idea clara de qué comprar, hay muchas posibilidades de que elijas esa cara y jugosa hamburguesa que te muestran en la entrada, incluso quizás la pidas en un completísimo menú.

Marketing de aromas y colores

Sin necesidad de ser escéptico, hay muchas cadenas de comida rápida que usan sabores artificiales para que desees consumir más. Incluso si entras al lugar con un apetito moderado, en cuanto cruces el umbral, quedarás atrapado por embriagadores aromas. Muchas cadenas, especialmente las de productos horneados, mantienen las cocinas o los obradores cerca de la entrada para que los olores de la cocina lleguen más fácilmente a los recién llegados. A estos embriagadores olores nuestro cuerpo responde con la producción de ghrelina, una hormona que estimula el apetito.

No solo los olores, sino también los colores están diseñados para estimularte. Rojo, amarillo, marrón… todos ellos son colores cálidos ampliamente utilizados en menús y símbolos de comida rápida. Los estudios han demostrado cómo estos colores activan áreas del cerebro relacionadas con el hambre y el consumo de alimentos. No solo eso, rojo en Occidente en general también está relacionado con la sensación de alarma y urgencia, lo cual va a dar cohesión a todo el concepto de «rápido» junto con su «comida».

Halo saludable

Una técnica reciente para controlar el creciente mercado de personas conscientes de la salud es acompañar los menús clásicos con algo «saludable». La jugosa hamburguesa que chorrea salsas y queso derretido se combina con imágenes de ensaladas, frutas y verduras para diluir en nuestra mente la idea de un menú no saludable. Esto es más que suficiente para convencernos de que, después de todo, estamos haciendo una elección saludable, ya que si hay una ensalada no puede ser una mala decisión, ¿no? No solo eso, cada vez más aparecen junto con los menús clásicos, incluso healthy. En este caso, los colores cambian de rojo, amarillo y marrón a verde y blanco vinculado en nuestro cerebro a la salud, la naturaleza y la limpieza.

Limitar la interacción cara a cara

Por último, pero no por ello menos importante, nos encontramos con la despersonalización de la experiencia. Muchas cadenas están impulsando fuertemente la automatización del servicio ofreciendo la posibilidad de pedir tu menú sin tener que pasar por la figura humana del cajero. Esto no solo acelera la operación, sino que el hecho de evitar interactuar con otro ser humano reduce el sentimiento latente de culpabilidad que se siente al ordenar el menú «maxi» o al evitar ese juicio, real o percibido, que podríamos tener si pedimos un helado con patatas fritas. La automatización, por lo tanto, no solo da una idea de velocidad, limpieza la eficiencia, sino que, sobre todo para las nuevas generaciones, libera la interacción humana al ofrecer la oportunidad de consumir más sin el filtro del juicio.

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La publicidad de Burger King que ha conmocionado a Rusia

Burger King Rusia ha cometido un grave error. Todo comenzó con un spot publicitario lanzado en la red social rusa VK invitando a las mujeres del país a quedarse embarazadas de los jugadores de fútbol del Mundial. ¿El premio? Pues un suministro de por vida de Whoppers y 3 millones de rublos, unos 40 mil euros, por el mérito de haber importado a la nación genes cargados de buen fútbol.

El escándalo y las excusas de Burger King Rusia

Esta demencial campaña comenzó con un video en la red social VK , la contraparte rusa de YouTube, en la que la filial nacional del gigante de la comida rápida invitaba a las mujeres rusas a quedarse embarazadas de los futbolistas que jugaban el Mundial. Aquellas que lo lograran conseguirían un suministro vitalicio de Whopper, todo un símbolo de Burger King, y alrededor de 40 mil euros. El objetivo era importar a la nación genes cargados del buen fútbol del mundial. La publicidad, sin embargo, no encontró el favor del público, provocó un gran revuelo y fue acusado, con toda la razón, de sexista.

La empresa no ha tardado en retirar todo el material de la red, pero las capturas de pantalla ya habían dado la vuelta al mundo, lo que provocó que se agravara la situación. Las disculpas de la compañía no se hicieron esperar, pero no fueron suficientes para calmar la indignación. Un fenómeno que demuestra cómo la línea entre la provocación y una ofensa en toda regla es muy finita. Un caso que nos recuerda al de Burgez, en Milán, ciertamente de otras dimensiones, pero comparable en esencia. O sea, que podemos decir que, en algunos casos, ¡la mala publicidad sí existe!

polémica sobre la hamburguesa con queso
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La polémica a sobre la hamburguesa con queso: Google no sabe dónde poner el queso

Un gran error, casi una ofensa nacional, esta en la que se ha visto envuelto Google: el coloso de Mountain View ha sido criticado por los emoji de una hamburguesa con queso, un plato emblemático de los Estados Unidos. El problema era el queso, que el famoso motor de búsqueda había puesto bajo la carne, a diferencia de Apple, Microsoft y Samsung. Y sí, al final Google tuvo que retractarse, y cambío el emoji.

La red no perdona

Para nosotros puede parecer absurdo, pero la verdad es que, con los platos nacionales, pocas bromas. Imagínate el debate que debe haberse desatado cuando el motor de búsqueda más famoso del mundo comete un error con su emoji de la hamburguesa con queso. Este símbolo de la gastronomía estadounidense se representó con el queso bajo la carne, un descuido imperdonable para muchos que han invadido de tweets, publicaciones y sobre todo de duras críticas las redes sociales.

Incluso el CEO de Google, Sundar Pichai, intervino en el asunto, asegurando que en el menor tiempo posible el gigante de Mountain View habría resuelto el problema de una vez por todas. Lo interesante es que todos los otros gigantes del campo de la informática, desde Apple hasta Samsung pasando por Facebook, han adivinado la disposición de los ingredientes, dejando al motor de búsqueda solo en esta extraña batalla. El resultado en cualquier caso se vio con la actualización de Android 8.1, donde finalmente se actualizó la hamburguesa en su versión correcta, con queso sobre la carne. Increíblemente, la red, aunque sea por una vez, ha vencido al gigante.