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Los animales y las plantas evolucionan más rápido en las ciudades

Los animales y las plantas evolucionan más rápido en las ciudades gracias al rápido cambio causado por el desarrollo urbano que empuja a las especies animales y vegetales a una rápida adaptación.

Los animales y las plantas evolucionan más rápido en las ciudades, este es uno de los temas centrales del libro Darwin Comes to Town (Darwin llega a la ciudad) de Menno Schilthuizen, periodista científico y profesor de biología. En él, el autor propone un análisis y algunas reflexiones sobre cómo los animales y las plantas hacen frente al entorno urbano en el que se encuentran viviendo.

Los animales y las plantas evolucionan más rápido en las ciudades

Evolución urbana

Hay dos temas principales que se articulan en las páginas del libro: la creciente homogeneidad entre las especies y la aceleración evolutiva exponencial en los centros urbanos. Respecto al primer tema, el autor observa cómo el hombre, con su movimiento incesante, ha terminado por «difundir» especies animales y vegetales por todas partes. Esto implica una homogeneidad cada vez mayor entre la fauna y la flora, especialmente en las zonas urbanas. La razón de esto radica en el hecho de que las ciudades de todo el mundo se parecen entre sí, lo que significa que los mismos animales y plantas pueden estar igualmente en una casa de dos ciudades en extremos opuestos del planeta.

Evolución urbana

El segundo punto es quizás aún más interesante: el entorno urbano se caracteriza por un cambio continuo y repentino, una mutabilidad de condiciones desconocidas en la naturaleza, a las cuales, sin embargo, se está demostrando que es capaz de responder. Las especies urbanas están evolucionando a una velocidad notable, favoreciendo el desarrollo de características favorables al nuevo medio ambiente. Se encuentran algunos ejemplos sorprendentes: en la paloma, cuyo plumaje es más oscuro en las ciudades, capaz de aislar los metales nocivos; el canto del gorrión que en el caos de la ciudad ha alcanzado un tono más elevado para que pueda escucharse mejor; o en las polillas que, entre calles y edificios, se sienten menos atraídas por las mortales luces artificiales. Estos son solo algunos ejemplos de cómo la evolución ha creado sus propios ritmos exquisitamente humanos, para enfrentar los desafíos y aprovechar las ventajas que ofrecen las ciudades.

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Cuáles pueden ser las consecuencias de este fenómeno, por razones obvias nunca antes observadas, aún no está claro. Sin embargo, Schilthuizen, se toma la licencia para avanzar un paso más y adentrarse en terreno desconocido, presentando algunas hipótesis. Una evolución tan repentina podría explotarse construyendo ciudades que puedan darle una dirección funcional a nuestras necesidades. Una actividad que podría considerarse, con razón, verdadera ingeniería evolutiva. Actuaría moldeando el espacio urbano para influir en la naturaleza y sus formas, canalizando artificialmente el flujo de la evolución. Una visión singular que plantea más de una duda, pero que sin duda no deja de estimular la imaginación rodeada de una indudable aura de encanto.

Fabrizio Inverardi
Chitarrista, motociclista, da sempre appassionato di scienza, tecnica e natura. Sono laureato in Psicologia del Lavoro e della Comunicazione. Curioso per natura amo i viaggi, il buon vino e scoprire cose nuove. Da qualche anno nel settore del marketing digitale e della comunicazione.