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El maíz arco iris: el proyecto slow food para salvar esta antigua variedad

El característico maíz arco iris es objeto de un proyecto Slow Food que pretende preservar esta variedad y favorecer el desarrollo agrícola sostenible.

La naturaleza crea innumerables formas y colores, especialmente en el mundo vegetal. Sin embargo, ver las mazorcas del género llamado “maíz arco iris” es siempre una maravilla. Es una variedad de maíz cuyos granos tienen diferentes matices de color. Estos pueden variar desde el azul apagado hasta el rojo, pasando por el morado y el naranja. Dicho esto, uno se pregunta si está genéticamente modificado, pero no lo está: es una variedad antigua de Sudáfrica y América.

¿Sudáfrica o América?

Si buscamos en Internet información acerca del maíz arco iris, encontramos dos sitios fiables donde se menciona esta planta. El primero es Glass Gem Italia, a través del cual se puede conocer la historia de la planta en cuestión (llamada Glass Gem Corn), cómo se cultiva y cómo comprar sus semillas. El segundo sitio, en cambio, es el de la Fundación Slow Food, que presenta la variedad denominada Maíz Arco Iris Ekukanyeni Zulú y los correspondientes proyectos de desarrollo agrícola.
El Maíz Glass Gem fue seleccionado por Carl Barnes, un hombre de Oklahoma de origen Cheeroke, quien “redescubrió” este tipo de planta en busca de las tradiciones de sus antepasados. Según el sitio, este maíz era ya cultivado por los nativos americanos en el siglo XIX. En cambio, el maíz zulú Ekukanyeni arco iris lo encontramos en la Sudáfrica del siglo XVI, introducida por los comerciantes portugueses.


La importancia del maíz arco iris

Tener una amplia variedad de una especie es beneficioso por varias razones. De hecho, en el caso de que las condiciones del medio ambiente hicieran que un hongo, una bacteria u otro organismo vivo redujeran drásticamente la cantidad de plantas de una especie, habría otras listas para ocupar su lugar. Es como tener una especie de “plan B”. Además de esta consideración, las poblaciones que han entrado en contacto con el maíz arco iris han basado su supervivencia y su dieta en este cultivo durante siglos, antes de que los monocultivos tomaran el control.
Por ejemplo, tras la introducción de la planta en Sudáfrica, en poco tiempo el pueblo zulú la ha convertido en el pilar de su dieta. De los granos molidos con la piedra se obtiene el “samp“, mientras que, si la harina obtenida es más fina, se puede utilizar para la cocción de una polenta llamada “pap“.

El proyecto Slow Food

Para proteger el maíz arco iris, Slow Food ha creado en Johannesburgo una red de agricultores dispuestos a difundir el cultivo de este tipo de maíz mediante técnicas agroecológicas respetuosas con el medio ambiente. A partir de esta operación se ha creado el proyecto “Rainbow Maize Revival”, que no sólo tiene como objetivo recuperar esta antigua variedad de maíz, sino que también tiene una dimensión política.

El objetivo del Baluarte Slow Food es proteger las semillas y distribuirlas entre los participantes en el proyecto, que se convierten así en figuras de referencia de la iniciativa. Además, los agricultores y productores han establecido una especie de reglamento en el que, además de los procedimientos, también subrayan las razones que les llevaron a salvaguardar este maíz. Una “obra de arte de la naturaleza” que es hermosa a la vista y que garantiza a las generaciones futuras una variedad que se adapta bien a las tradiciones alimenticias locales y a las condiciones climáticas.

Emmanuele Occhipinti
Una passione per la natura coltivata fin da piccolo mi ha condotto a studiare Scienze dell’Ambiente e della Natura ma, in seguito ad un sogno rivelatorio (se si vuole credere a questa versione), mi sono ritrovato con carta, penna ed un sogno nel cassetto.