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Cocinar de adolescentes mejora nuestro bienestar de adultos

Aprender a cocinar de adolescentes significa tener hábitos más saludables de adultos. De acuerdo con un reciente estudio de la Universidad de Auckland, enseñar a cocinar a los niños podría marcar la diferencia para llevar una vida más saludable.

Comenzar a cocinar de adolescentes podría mejorar nuestros hábitos de alimentación de adultos, mejorando efectivamente nuestro bienestar gracias a un régimen nutricional más equilibrado. Investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, están convencidos de esto gracias a un reciente estudio publicado en el Journal of Nutrition Education and Behavior.

Cocinar de adolescentes

Habilidosos ya desde jovencitos

¿Te han enseñado tus padres desde que eras pequeño qué hacer en la cocina? ¿O tal vez tu abuela le haya transmitido alguna receta secreta que se ha mantenido en tu familia durante generaciones? Si has aprendido la pasión por la cocina desde que eras pequeño, hay más posibilidades de que hayas sido capaz de desarrollar una dieta más saludable cuando llegas a ser adulto. Gracias a estas primeras enseñanzas, es más probable que dediques el tiempo necesario para para la preparación de los alimentos y que tus platos sean ricos en vegetales y con valores nutricionales equilibrados.


De hecho, de acuerdo con los investigadores de Nueva Zelanda, contaríamos con fuertes evidencias sobre cómo desarrollar una habilidad culinaria desde una edad temprana, es esencial para mantener una dieta adulta saludable. Si se enseña a tiempo, el arte de cocinar puede tener efectos duraderos y muy positivos a lo largo de la vida de un individuo. Sin embargo, rara vez nos enseñan en la escuela o en casa cómo desenvolvernos entre fogones.

Cocinar de adolescentes jovencitos

Trece años de estudio

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores han recopilado una gran cantidad de datos mediante la observación de sujetos entre 17 y 22 años en 2002 para luego compararlos 13 años más tarde en 2015, cuando los sujetos tenían entre 30 y 35 años de edad. Las preguntas se referían a la «percepción» sobre sus habilidades culinarias, incluyendo la calidad de los alimentos y el número de comidas preparadas por ellos mismos. Entre los componentes considerados también estaba la frecuencia con la que se comía juntos en familia y cuántas veces se visitaba un restaurante o un sitio de comida rápida.

La percepción de sus habilidades culinarias como adolescentes sirvió para predecir con relevancia estadística diferentes indicadores de una dieta saludable una vez convertidos en adultos: tener verduras en la mesa la mayor parte de los días, menor uso de alimentos enlatados, preenvasados ​​o precocinados, menor frecuencia de visitas a sitios de comida rápida. Esto, según los investigadores, mostraría cómo «Las oportunidades para desarrollar habilidades en la cocina por parte de los adolescentes pueden resultar en beneficios a largo plazo en relación con su bienestar nutricional».

Cocinar de adolescentes estudio

¿Cocina en las escuelas?

En las escuelas nos enseñan arte, idiomas y ciencias, pero prácticamente no se le da importancia a la enseñanza de una de las actividades más comunes e importantes que realizamos varias veces al día como es nutrirnos a nosotros mismos. Si como se ha demostrado es cierto que una enseñanza temprana de cómo comportase en la cocina puede mejorar la vida adulta a través de una mayor conciencia, entonces tal vez sea necesario replantearnos algunas prioridades. ¿Sería realmente tan descabellado pensar en introducir horas de cocina en la escuela obligatoria? Por el momento, no nos queda otra que recurrir a la enseñanza de nuestros hijos en la cocina de nuestras casas.

Denis Venturi
Laureato in Scienze Politiche e Comunicazione Pubblica, ha lavorato in radio e nel tempo libero si dedica alla scrittura creativa. Da sempre appassionato di cultura, scienza e tecnologia è costantemente a caccia di nuove curiosità in grado di cambiare il mondo in cui viviamo.